lunes, 4 de julio de 2016

Noveno grado. Segundo bloque: La novela de ciencia ficción



La novela de ciencia ficción

 





El término “ciencia ficción” nació en 1926 de la mano del escritor Hugo Gernsback, quien lo utilizó en la portada de la que sería una de las más famosas revistas del género: Amazing Stories.
 La ciencia ficción es un género narrativo que sitúa la acción en unas coordenadas espacio-temporales imaginarias y diferentes a las nuestras, y que especula racionalmente sobre posibles avances científicos o sociales y su impacto en la sociedad.
En ocasiones se la ha llamado también "literatura de anticipación", debido a que algunos autores, como Julio Verne, han llegado a anticipar el surgimiento de logros científicos y tecnológicos, como los cohetes espaciales o los submarinos.
El término “ciencia ficción” nació en 1926 de la mano del escritor Hugo Gernsback, quien lo utilizó en la portada de la que sería una de las más famosas revistas del género: Amazing Stories. Sin embargo, hay que remontarse más atrás para encontrar los primeros relatos de este género. Aunque los expertos encuentran ejemplos mucho más antiguos, el que está considerado generalmente el primer relato de ciencia ficción es el Frankenstein, de Mary Shelley (1818). Posteriormente, en los años 30 del XIX, Edgar Allan Poe escribió relatos como La incomparable aventura de un tal Hans Pfaal o Revelación mesmérica, que sin duda deben englobarse dentro de la ciencia ficción.
También en el siglo XIX aparecerían Julio Verne y H. G. Wells, ambos considerados dos maestros del género, si bien el primero se centraba mayormente en el desarrollo de ingenios e inventos científicos y el segundo en la crítica social (al imperialismo británico en La guerra de los mundos, o a la lucha de clases en La máquina del tiempo…).
Pero seguramente fue la primera mitad del siglo XX la que podríamos denominar Edad de Oro de la ciencia ficción, con la aparición de autores como Isaac Asimov, Arthur C. Clarke, Aldous Huxley, George Orwell o Ray Bradbury.
Posteriormente, durante los años 60 y 70 apareció lo que se conoce como “La nueva ola” (The new thing), que tiene su origen en la revista británica New worlds, y que se caracterizó por una mayor experimentación narrativa, dando a conocer a autores como J. G. Ballard o Brian W. Aldiss.
Y en los 80 y los 90 aparecieron géneros como el cyberpunk y el postcyberpunk, donde hicieron su aparición, como no podía ser menos, la informática y los ordenadores y que dieron origen a toda una corriente estética donde las nuevas tecnologías convivían con los ambientes sórdidos de los bajos fondos urbanos.
En la actualidad existen numerosos subgéneros que rizan el rizo y se centran en los impactos de la biotecnología (biopunk), o que hacen una revisión irónica de las temáticas y la estética de la ciencia ficción de los años 30-50 (retrofuturismo) o de la idea que se tenía del futuro en las novelas del siglo XIX (steampunk). Asimismo hoy se hace distinción entre ciencia ficción dura (hard) y blanda (soft). La primera es mucho más rigurosa y cuida mucho más los detalles y argumentos científicos y técnicos, mientras que la segunda se centra únicamente o sobre todo en el aspecto literario.
En todos los casos, y a lo largo de su historia, la ciencia ficción ha mantenido siempre la característica principal que la hace tan interesante: la capacidad de crear escenarios que inspiren debates filosóficos, sociales o científicos sobre la naturaleza del hombre y de la sociedad, plantear dudas, señalar peligros o buscar respuestas.
En efecto, la ciencia ficción no es filosofía, pero sin duda es un pariente cercano de esta, pues de alguna manera, trata de dar respuesta a las “preguntas últimas” mediante el ejercicio de la ficción: qué futuro espera a la humanidad, qué nuevos avances científicos se producirán y qué consecuencias traerán para nuestra sociedad. Quiénes somos y qué será de nosotros, de nuestro planeta, cómo serán nuestros estados, nuestras sociedades. ¿Qué valor tendrá la vida humana? ¿Terminarán las guerras, o por el contrario, terminaremos por destruirnos unos a otros? ¿Llegaremos a conocer otros planetas habitados? ¿Cómo serán esos otros seres? ¿Crearemos vida artificial? De ser así, ¿será consciente de sí misma como nosotros? ¿Amará, odiará, temerá a la muerte? Seguramente, ninguno estaremos aquí para verlo, pero, como diría el gran científico del siglo XX: “La imaginación es más importante que el conocimiento”.
Es un género especulativo que relata acontecimientos posibles desarrollados en un marco imaginario, cuya verosimilitud se fundamenta narrativamente en los campos de las ciencias físicas, naturales y sociales. La acción puede girar en torno a un abanico grande de posibilidades (viajes interestelares, conquista del espacio, consecuencias de una hecatombe terrestre o cósmica, evolución humana a causa de mutaciones, evolución de los robots, realidad virtual, existencia de civilizaciones alienígenas, etc.). Esta acción puede tener lugar en un tiempo pasado, presente o futuro, o, incluso, en tiempos alternativos ajenos a la realidad conocida, y tener por escenario espacios físicos (reales o imaginarios, terrestres o extraterrestres) o el espacio interno de la mente. Los personajes son igualmente diversos: a partir del patrón natural humano, recorre y explota modelos antropomórficos hasta desembocar en la creación de entidades artificiales de forma humana (robot, androide, cíborg) o en criaturas no antropomórficas.

Aportes de la ciencia ficción a la ciencia

De igual manera que la ciencia ficción ha tomado muchos de sus argumentos y elementos de ambientación de conceptos o creaciones de la ciencia, ésta ha tomado en ocasiones elementos de la literatura de ciencia ficción para convertirlos en conceptos reales o hipótesis de trabajo de cara al futuro científico o tecnológico.
Los casos más conocidos de esta transferencia son los del término robot empleado por primera vez por el escritor checo Karel Čapek -el cual deriva de la palabra «robota», que en su idioma significa «trabajo duro y pesado»; dado que se entendía por éstos como máquinas específicas para realizar estas funciones- en su obra R.U.R. (Robots Universales de Rossum), el término derivado robótica, creado en las novelas de robots de Isaac Asimov, el ascensor espacial, imaginado por Arthur C. Clarke y Charles Sheffield de manera independiente, o el concepto de órbita geoestacionaria, desarrollado por Herman Potočnik y posteriormente por Arthur C. Clarke. Es por ello que también se conoce como órbita de Clarke.
Otros conceptos han sido profusamente desarrollados por la ciencia ficción incluso antes de ser tenidos en cuenta por la ciencia. Por ejemplo, Julio Verne en De la Tierra a la Luna (1865) describió cómo tres hombres son lanzados desde Florida hacia la Luna. De ese mismo punto partieron los astronautas del Apolo 11 cien años después. En The world set free (El mundo liberado, 1914), H.G. Wells predijo la energía nuclear y la utilización de la bomba atómica en una futura guerra con Alemania. Y en la novela Ralph 124C 41+ (1911), Hugo Gernsback describió detalladamente el radar antes de haber sido inventado. La ciencia ficción también ha especulado sobre la antimateria, los agujeros de gusano o la nanotecnología antes que la propia ciencia.
Algunos conceptos han tenido una notable influencia, a pesar de no ser en la actualidad más que meras invenciones de la imaginación. Por ejemplo, la psicohistoria de Asimov ha influido levemente en la forma de ver la sociología desde un punto de vista matemático.
Finalmente, y de modo sorprendente, algunas invenciones de la ciencia ficción han inspirado alguna de las líneas de investigación actual, como la comunicación instantánea (ansible, taquiones).
Estructura Interna

a) Introducción, exposición o planteamiento (Inicio). Es la presentación de los personajes y la acción que se desarrollará. Según el estilo del novelista, éstos desarrollan distintos ambientes e involucran tantos personajes, los que van apareciendo a medida que se desarrolla la obra; ahora bien, en la introducción se anuncian algunos detalles relacionados con personajes, lugar, problema; en fin. Asimismo, se establece el marco contextual en tiempo y lugar; lo que no es óbice para que se desarrolle en distintos lugares; sin embargo, es necesario que se diga al menos el lugar principal en el que se desarrollan los hechos; pudiendo, como dije, aparecer nuevos lugares, en fin. Cómo se inicie una novela, enfatizo; depende del estilo del novelista, pues no necesariamente deberá presentar los elementos descritos anteriormente en este momento. Incluso puede iniciarse con un conflicto; los personajes se pueden ir presentando en el desarrollo de la novela.
Hay novelistas que escriben de manera inversa, presentan el desenlace al principio; luego explican el cómo y por qué se dieron esos resultados.
b) Nudo. Es el conjunto de peripecias, conflictos y lances en que se ven involucrados los personajes. Enfatizo, que el estilo del novelista es determinante, no existe una regla que diga o establezca de manera categórica que el novelista presentará la trama en un determinado apartado de la novela; es más, en el desarrollo de la misma, perfectamente, puede ponérsele fin a un personaje que apareció al principio; bueno, aparecer nuevos personajes y tramas, complicando la narrativa.

c) Desenlace. Es el fin de la novela; en este se resuelve el conflicto o problemas creados a lo largo de la trama; los sucesos se aclaran de manera positiva o negativa; éstos pueden ser agradables o desagradables para el lector. Ahora bien, hay casos en que las peripecias no se resuelven de ningún modo.

Tiempo, lugar y personajes
1.- Los acontecimientos no necesariamente, se presentan en un orden cronológico linealmente, se puede ir hacia atrás o hacia adelante; enfatizo, depende del estilo del autor. Los recursos antes dichos, técnicamente hablando se denominan de manera respectiva analepsis y prolepsis. Varios años pueden ser descritos en pocas páginas e incluso en unas cuantas líneas; pero también un día puede ser descrito en muchas páginas. En fin, el caso es que siempre se hace depender del fin que persiga el escritor.
2.- En relación al espacio físico o lugar; la novela puede desarrollarse en uno sólo o en varios. Cada uno de ellos, con sus propias características ya sea urbano o rural; un mismo país o incluso utilizarse acontecimientos y personajes que viven en el extranjero. Este aspecto es importantísimo; pues impregna la novela de verosimilitud y ubica personajes en un lugar determinado. No olvidar que los lugares deben ser descritos tal como son; ello, le da a la novela la característica antes señalada.
3.- En lo concerniente a personajes, bueno, éstos pueden ser reales; ahora bien, de ser una novela basada en la realidad social, se procura respetar la identidad del personaje, sobre todo cuando se abordan aspectos privados. Puede cambiarse el nombre del personaje o dejarse, pero eso depende del consentimiento. Los personajes también pueden ser ficticios. En relación al grado de participación de ellos en la novela, pueden ser principales o protagonistas y secundarios. Es importante destacar que los personajes deben ser descritos. De ahí, el uso de la descripción (prosopografía, etopeya, retrato, paralelo, en fin) en la novela.

4.- En lo referente a los narradores, se desglosa a continuación sus clases y características.

a) Omnisciente: Conoce los sucesos de principio a fin. Utiliza a los personajes según su conveniencia. En todo caso puede ser protagonista o testigo y narrar en primera o tercera persona.
b) Protagonista. Participa dentro de la narración.
c) Testigo. Narra lo que vio o le contaron.
d) Primera persona. Relata y participa en la narración. Puede haber varios narradores en primera persona en una misma novela e incluso, casos en que el autor de la novela no participa con su nombre, dentro de la narrativa, sino que a través de un personaje ficticio, denominado, narratario.
e) Tercera persona. Relata sin participar.

Decimo Grado Bloque 2: La novela policial


 La novela policial

La novela policíaca, policial, detectivesca o, con más amplitud y precisión, la novela criminal, es una clase de textos o género literario dentro de la novela, que es a su vez un subgénero de la narrativa.

Su principal móvil lo constituye la resolución de un caso enigmático. Por tanto, se trata de una estructura novelística cerrada que concluye cuando se cierra una investigación y se resuelven uno o más enigmas.

El protagonista resuelve el caso usando la razón (siglos XVIII - XX), basándose en la indagación y en la observación empírica, o usando la intuición y la acción (novela policial estadounidense o novela negra). Suele ser un detective (por ejemplo, el Sherlock Holmes de Arthur Conan Doyle o el Hercule Poirot de Agatha Christie), policía (el Maigret de Georges Simenon), periodista (el Gálvez de Jorge Martínez Reverte), abogado (el Perry Mason de Erle Stanley Gardner), criminalistas o aficionados (la Miss Marple de Agatha Christie, el padre Brown de Chesterton, el viejo del rincón de Emmuska Orczy, el recluso Isidro Parodi de Honorio Bustos Domecq...) que investigan un hecho o una serie de acontecimientos que se han producido entrevistándose con los personajes implicados o examinando las pruebas e indicios que han quedado del crimen. Inversamente, también puede tratarse de un delincuente que trata de librarse de las consecuencias de sus actos (el Ripley de Patricia Highsmith). Además, la novela policiaca, en su modalidad de novela negra, posee una habilidad especial para retratar problemas morales, sociales y colectivos, en la mayor parte de las ocasiones con un elevado nivel de conciencia crítica.

Aunque al principio solamente se mostraban los hechos y las investigaciones del detective, después se fue poniendo mayor énfasis en la vida y motivaciones del delincuente y en las raíces socioculturales de la delincuencia (novela negra).

La novela negra evolucionó y se vulgarizó gracias a su éxito en colecciones populares hacia los subgéneros literarios pulp como el hard boiled o el thriller (suspense). El relato criminal puede además mezclarse o hibridarse incluso con la novela fantástica, la ciencia-ficción o la novela histórica. Las novelas policíacas poseen todas ellas una línea común que otorga cohesión a esta modalidad literaria, pero, al mismo tiempo, son tan diferentes entre ellas como distintos son los numerosos autores que han cultivado, y cultivan, este tipo de narrativa.

Antecedentes

Es un género tan moderno como la misma narrativa de ciencia-ficción y se desarrolló, como ella, durante los siglos XIX y XX; en sus inicios fue calificada como "literatura barata" o "subliteratura", porque el crimen era de por sí un tema antiestético y que se pensaba no podía alcanzar trasfondo moral o artístico. La gente leía en los periódicos casos de crímenes o crónicas de sucesos cuya evolución seguía hasta su resolución; algunas veces incluso se editaron colecciones de volúmenes que contenían transcripciones o resúmenes de procesos judiciales famosos por su morbosidad, su carácter escandaloso o su violencia. Esas son algunas de las raíces de la novela policiaca moderna.

Entre las obras que dieron origen a este tipo de escritos se encuentran varias manifestaciones literarias que expresaban inquietud ante lo inexplicado, como la novela gótica o de horror (siglo XVIII), en donde se presentaban hechos terroríficos (El Monje de Matthew Lewis, 1796; Frankenstein, 1818) de Mary Shelley. Algunas veces, como en este último ejemplo, se intentaban explicar esos terrores recurriendo a la ciencia y a la lógica. Pero faltaba el personaje que apaciguara la resolución de ese nuevo tipo de angustias de sesgo fundamentalmente moderno que ya ni la religión ni la superstición podía calmar.

Por otra parte, la naciente novela de aventuras del Romanticismo describía un difícil o accidentado viaje protagonizado generalmente por un héroe que encarnaba las virtudes de su tiempo y conseguía vencer todo tipo de dificultades. Faltaba el escritor de genio que uniese estos tres elementos: la crónica de sucesos, el misterio inexplicado y el héroe aventurero que consigue resolverlo por procedimientos ajustados a una nueva mentalidad lógica y materialista, propia de la clase media o burguesía.

La creación del género




La literatura policíaca se ha ido convirtiendo, con el correr de los años, en un acontecimiento cultural de gran magnitud, como lo prueba su creciente difusión y la estimable calidad literaria de algunos autores que la han cultivado. La génesis de la novela policíaca tiene cabida gracias al estadounidense Edgar Allan Poe con sus cuentos Los crímenes de la calle Morgue (1841), El misterio de Marie Rogêt (1842-1843), La carta robada (1844) y El escarabajo de oro (1843). Los tres primeros fueron protagonizadas por Auguste Dupin, el primer detective de ficción, que sirvió de modelo a uno de los personajes arquetípicos del género, el detective Sherlock Holmes de Sir Arthur Conan Doyle, quien considera dos aspectos al resolver un crimen: se fundamenta en deducciones y se obliga a no adivinar nada. Finalmente llega a conclusiones razonadas, como una máquina lógica perfecta. Doyle, junto a Agatha Christie y otros autores, llevaron el género a su madurez, formando la llamada escuela inglesa de novela policíaca, caracterizada por un desarrollo casi matemático de la trama, centrada en la resolución del enigma a través de pistas y piezas que deben encajarse, fórmula intelectualizada y psicológica en sus mejores momentos, que es desenvuelta casi siempre en espacios interiores y en estratos sociales de clase alta. Entre los ingleses merece también citarse a Wilkie Collins quien, con La piedra lunar (The Moonstone, 1868) es considerado como uno de los precursores del género (T. S. Eliot). En Rusia, hay que citar desde luego a Alexándr Andréyevich Shkliarevski (1837 - 1883), quien anticipa ya el subgénero de la novela negra.

Se puede decir que el origen de la novela criminal o de misterio tiene una fecha concreta. En 1844, Søren Kierkegaard publica El concepto de angustia, e inmediatamente después ve la luz El cuervo, del propio Poe. No hay una coincidencia fruto de la casualidad. Hay un estrecho margen de tiempo, más bien, en el que la causalidad hace su trabajo. ¿Por qué aparece la novela policíaca? Es el miedo, la “filosofía de la angustia” o “de la inseguridad” de la que habla Kierkegaard,1 quien reina en el alma de la gente. En una época convulsa aparece la neurosis de la sociedad industrial. Algunos autores aprovecharán incluso este hecho para opinar sobre el origen social de la novela policíaca desde un enfoque marxista.

Corrientes


El género policiaco posee dos vertientes principales.

La primera, cronológicamente hablando, fue la escuela inglesa, centrada en la resolución puramente intelectual de un crimen, sin que el análisis de los aspectos sociales y morales del crimen tengan en ella una preponderancia clara; suele ambientarse en los sectores altos de la sociedad y su autor característico es Agatha Christie; las intrigas de este tipo de escuela son muy elaboradas y complejas.

La segunda es la escuela estadounidense, centrada en la llamada novela negra que en parte es una evolución de la escuela inglesa pero donde se considera el crimen en su verdadero contexto social y moral, y describiendo el entorno donde más se suele dar, las clases bajas y marginales de la sociedad. Sus maestros son escritores como Dashiell Hammett y Raymond Chandler. La novela negra concede importante papel a la agresividad y la acción, su tempo es rápido, mientras que la escuela inglesa posee un tempo moroso y un estilo más meditativo y tranquilo.

Como un subgénero puede destacarse lo que se llama la novela negra invertida, narración en donde el criminal y su crimen son descritos bien al principio de la obra, y sin esconder elementos.

Escuela inglesa


La escuela inglesa se diferencia por tener aspectos más tranquilos y el personaje principal (el detective) se encuentra en un rango social más alto que el de la novela negra. Trata los casos con paciencia y los resuelve con un gran análisis lógico y empírico de las pruebas (el llamado whodunit) que lo llevará a saber quién es el culpable sin tener que recurrir a la violencia o al uso de armas. Fue fundada por Arthur Conan Doyle, Agatha Christie, Dorothy L. Sayers, Arthur Morrison, Ronald Knox, P. D. James y Edmund Crispin, y sus principios fueron establecidos por el llamado Detection Club. Al margen de este grupo hay que mencionar a Elizabeth Mackintosh, más conocida por su pseudónimo de Josephine Tey, quien creó un híbrido de novela histórica y policiaca y es considerada por algunos autora de la mejor novela policiaca inglesa de todos los tiempos, The Daughter of Time (1951).

Escuela norteamericana ( Novela negra)


La escuela norteamericana, de novela negra o hard-boiled, por el contrario, se engendra y desarrolla en unas circunstancias sociales específicas a raíz de la Gran Depresión, que marca en la literatura policial la entrada de un cierto Naturalismo:

  • Un apartamiento de la intención evasiva y el surgir de una honda preocupación social y retorno al realismo en ambientes, fondos, personajes, temas y estilo.

  • Aparición de nuevos escenarios tocados por la crisis y la corrupción…

  • Un público proletario, trabajador, de clase baja y escaso poder adquisitivo, que pedía un lenguaje y unos fondos poco floreados, claros, entendibles y directos, impresos no en libro de tapa dura, sino en revistas, en forma de relatos cortos y papel económico o de mala calidad, el "papel de pulpa" o pulp.

Evolución del género


El género en los últimos años, cambió en bastantes formas, de las cuales se pueden observar claramente dos: (1) la mezcla de la novela negra y la escuela inglesa, que dieron como resultado detectives con armas y entrenados para su uso (novela negra), al mismo tiempo (2) también se sigue viendo el análisis que se hace para resolver el caso junto a la observación (escuela inglesa).

Una de las razones de esa mezcla es que ahora la mayoría de novelas policiacas que se ven por la televisión, son producidas en Estados Unidos de América , lugar en el cual se creó la novela negra; sin embargo, aún se conservan los rasgos de análisis y observación de la escuela inglesa, tal vez porque la hacen más interesante.

ESTRUCTURA DE UNA NOVELA POLICIAL

Tradicionalmente la novela policial consta de 3 partes.

    Exposición o planteamiento:

Es el espacio donde se plantea el problema o situación  que se va a relatar en la novela. Aquí se determina el lugar de la escena, se presentan los principales personajes y se dan a conocer los antecedentes de la acción. También se  describe el ambiente, la circunstancia inicial y la relación entre los personajes que usualmente son el detective, su ayudante, los sospechosos y la víctima.



    Nudo :

Es la unión entre la exposición y el desenlace. Aquí se plantea el problema que pueden ser varios pero casi siempre se centra en el más importante.

En el nudo de la narrativa policial, se intenta solucionar el enigma o problema planteado en la exposición, es decir el proceso de la investigación del crimen en donde se hace reconstrucción de los hechos a base de pistas encontradas, generalmente el detective se plantea preguntas y busca responderla por medio de la deducción y la comprensión intelectual.



    Desenlace:

Se pone fin al conflicto, restituyendo el equilibrio de la situación. Puede tratarse de un final feliz, neutro o triste.

Esta estructura tradicional no siempre se sigue al pie de la letra sobre todo en la moderna. Lo siguiente también es posible

    Principio in media res:

Cuando la novela inicia en plena acción, sin la presentación previa de los personajes.



    Estructura inversa:

Cuando el autor en las primeras páginas de la novela anticipa el final y continúa el relato describiendo los acontecimientos que llevaron a ese final.



    Final abierto

Cuando el problema no se resuelve y queda la sensación de que la novela traspasa sus propios límites.

ELEMENTOS DE LA NOVELA POLICIAL.

Dentro de los elementos de la novela policial encontramos los siguientes:

    La trama:

Es una narración de los elementos que componen la novela, el relato no necesariamente es cronológico,  si no el orden que el lector le da a los mismos.

El cuerpo de la novela  busca establecer conexiones entre los elementos de la misma.

La trama se divide  en varios episodios que se inicia con un problema del cual se desprenden hechos posteriores, sin este  la trama no existe ya que la interacción de sus elementos  conduce a la resolución del problema,  es decir descubrir el crimen.



    El formato:

Por ser un extenso relato, la novela se divide en capítulos que también pueden ser extensos; cada capítulo a veces tiene un título e  inclusive  van numerados. En ocasiones los capítulos pueden ir subdivididos y señaladas por alguna marca de separación.



    El narrador:

El  autor y narrador no son lo mismo; autor es quien escribe el libro y narrador es quien lo relata o cuenta; es decir es una instancia creada por el autor.

La clasificación se la realiza de acuerdo al punto de vista del narrador y son:



·        Narrador en primera persona. Existen dos tipos de narradores en primera persona:

§  El narrador protagonista, que cuenta su propia historia, y

§  El narrador testigo, que es un personaje secundario que cuenta la historia de otros, desde su punto de vista.

·        Narrador en segunda persona. Utilizada muy poco por la dificultad narrativa, ya que la voz narrativa se dirige a uno o varios personajes en forma directa.

·        Narrador en tercera persona. Se lo conoce también como narrador “omnisciente” ya que conoce todo el universo narrativo. No es un personaje conocido dentro del texto, sino que es una voz externa que nos refiere a los sentimientos de los personajes, sus acciones, sus pensamientos. Está en todos lados y tiene conocimiento del pasado, del presente y del futuro.

·        Narrador múltiple. También es posible encontrarse con enfoques narrativos múltiples, en los que existe más de una voz o perspectiva narrativa.

    Los personajes

Los personajes en la obra narrativa son los seres que realizan  las acciones que forman parte de la historia que se cuenta. Normalmente son personas pero pueden ser animales o cosas animadas.

    En la novela pueden existir diversos tipos de personajesdependiendo de su importancia pueden ser:




·       


 
Personaje principal o protagonista: Es quien lleva las acciones del relato, es sobre quien recae el peso de la trama.

·        Personajes secundarios: Sostienen a los personajes principales en la trama, pero no son fundamentales.

En una narración siempre se hace una descripción del personaje, de que como es por dentro y por fuera y esta puede ser una descripción física: su forma de vestir, su cabello, el color de sus ojos, etc. y descripción psicológica:  las emociones, la psiquis del personaje, como se comporta, sus opiniones y pensamientos.

En la novela policial los personajes cumplen uno de los siguientes roles:

·        El detective: personaje principal

·        El ayudante: quien plantea preguntas al detective y frecuentemente es el narrador de la novela.

·        La víctima: si está viva es quien solicita los servicios del detective. En el caso de estar muerta o incapacitada son sus deudos o el Estado quienes acuden al detective para encontrar al autor del delito.

·        Los sospechosos,: también son importantes, ya que el detective va descartando posibilidades y armando el caso. En ocasiones el detective está al  tanto de quien es el culpable, ahí el sospechoso no es parte de la novela, lo que importa en este caso es descubrir por qué y cómo  se cometió el crimen.